Desde el punto de vista musical, los años finales del XVIII español, años que enmarcan el clamor constante nacionalista que desembocaría en el levantamiento del pueblo de Madrid el 2 de mayo de 1808 y el drama de la Guerra de la Independencia, se caracterizan por la crítica sarcástica y ácida aunque –no exenta de humorismo– de todo lo que huela a “ilustrado” vano, a petimetre, a afrancesado o italianizante, resaltando los valores nacionales castizos por encima de todo, no sin un cierto desdén por las modernas corrientes que, sobre todo desde París, inundan poderosamente la vida española. En los coliseos españoles y como arma efímera del nacionalismo exacerbado de las clases populares, la ‘tonadilla’ se erige en agudo y divertido estandarte musical de ese nacionalismo que se ríe de los cursis y amanerados afrancesados, de las óperas italianas vanas e incomprensibles para majos y manolas, y con un lenguaje abierto y franco de tiranas, seguidillas y boleros, de chistes agudos y mordaces, no deja títere con cabeza ante lo que no sea español.
El tema de Mambrú o Malbrú surge con La cantada vida y muerte del general Malbrú, verdadera joya del ‘género chico’ de finales del XVIII, tonadilla que tuvo un éxito arrollador el año de su estreno 1785, y propició una serie de obras de este género en las que se presentaba a “La Tirana” o lo castizo, enfrentada a lo francés representado por “El Malbrú” o “Malbruc”; Los payos del Malbrú de Pablo Esteve es uno de los más brillantes ejemplos de esta saga. En 1709 y en plena Guerra de Sucesión Española, la batalla de Malplaquet enfrentó a los ejércitos de ingleses y franceses, y éstos, a pesar de su derrota, pero creyendo muerto en la batalla a su enemigo John Churchill, Duque de Marlborough, le dedicaron una canción burlesca que pronto se hizo famosa en toda Europa, convirtiéndose más tarde en España en arma arrojadiza del pueblo llano contra los afrancesados.
Esa burla del afrancesamiento, siempre divertida y picante, ocurrente y ácida a la vez, se podrá oír también en las magníficas tonadillas Un Francés, una Maja y un Petimetre de Juan Marcolini y La Maja Alegre de Blas de Laserna, estupendas piezas en las que unas majas españolas de rompe y rasga dan calabazas a franceses y afrancesados petimetres ensalzando los valores nacionales al más alto grado.
El Concierto Español tiene también en su repertorio las siguientes tonadillas de temática francesa de Blas de Laserna: El desengaño de 1786, Tonadilla a 3, de 1786 y La moderna educación a solo, de 1799.
A finales del siglo XVIII se produce en toda Europa y por ende en España, una ampliación del público destinatario de la música de cámara, que pasa de los salones de la monarquía y la nobleza consuetudinarios a los de las nuevas clases burguesas adineradas e ilustradas cuando no a las del pueblo llano con una cierta capa de refinamiento. La vida social española, profundamente influenciada por Italia y Francia, imita la vida cortesana y burguesa de aquellos países y especialmente las costumbres francesas de las tertulias, en las que no pueden faltar las sesiones filarmónicas o academias de harmonía que tan graciosamente describe Iriarte en su poema La Música ya en 1780. Con Haydn como ídolo supremo y un enorme gusto por las ediciones francesas que corrían por España con gran fluidez, como prueban las bibliotecas y colecciones de la época conservadas o si no, al menos inventariadas, el repertorio de los ilustrados españoles de los primeros años del siglo XIX, en su convulso amor-odio por lo francés y lo foráneo recoge la producción española de aire internacional, de la que el mejor ejemplo son los tardíos quintetos con piano de Boccherini, escritos para las veladas musicales del embajador francés en Madrid, Luciano Bonaparte, y dedicadas a la Nación francesa, junto a las indispensables obras de Haydn o las últimas producciones francesas, italianas o alemanas. Nuestro concierto recogerá en esta reconstrucción de una academia de armonía de hacia 1808, junto al “español” Boccherini y un quinteto suyo “francés” con guitarra, y al lado de un Haydn de rigor, el ídolo de los filarmónicos ilustrados españoles como cuenta Iriarte en su poema “La Música” (1779) una obra francesa: el maravilloso quinteto de Antón Reicha, profesor de clarinete del Conservatorio de París. Para este programa cuenta La Real Cámara con dos figuras de primer rango del panorama actual: el guitarrista español José Miguel Moreno, y trompa Javier Bonet. La génesis del cuarteto con guitarra de Boccherini merece un par de líneas: escritos originariamente los quintetos con pianos para llamar la atención de Lucien Bonaparte, cónsul de Francia en Madrid, y por ello dedicados a “La Nación Francesa”, a petición del afrancesado Marqués de Benavente el mismo Boccherini hizo una transcripción de varias de estas piezas para guitarra que, sin perder el carácter francés ganaban en colorido hispano con el timbre de la guitarra. Estos quintetos tuvieron un enorme éxito en las academias afrancesadas y un oficial francés aficionado a la guitarra, François de Fossa, pidió copias de las obras a su propietario, el Marqués de Benavente. En la huída y posterior establecimiento en Francia del afrancesado Benavente se perdieron los 12 quintetos originales de Boccherini y solamente sobrevivieron los 9 que Fossa tuvo tiempo de copiar. Hoy los únicos ejemplares conservados de tan famosas obras están en la Biblioteca del Congreso en Washington, EEUU.
Con
"Duelo de Divas” fue estrenado en Argentina en 2003 por la compañía “Opera Prima” que dirige Sergio Pelacani en el Museo Larreta de Buenos Aires.
El espectáculo es una representación cómica de las famosas disputas que mantuvieron durante el siglo XVIII en los teatros de Europa las dos prima donas más conocidas de la opera del momento, Francesca Cuzzoni y Faustina Bordoni. En la obra se incluyen textos hablados, lujosos vestuarios de estilo rococó del siglo XVIII, maquillajes, danzas de época e instrumentos antiguos. Se usan decorados que imitan estancias palaciegas de dicho siglo.
Una idea original de Sergio Pelacani.
Director: Pedro Bonet
Los galeones fueron las naves que se construyeron a partir de la carraca y la carabela para favorecer el transporte de personas y mercancías entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Aunque la época por excelencia del galeón fue el siglo XVI, los barcos que hacían la Campaña de las Indias siguieron recibiendo ese nombre durante mucho tiempo, como el Galeón de Manila, que unía España con América y hacía desde allí el viaje a Oriente, ruta que se mantuvo activa desde 1565 hasta 1815. Trazando un arco que abarca desde la época del Descubrimiento, en los últimos años del siglo XV, hasta la época de las primeras independencias de los países Americanos, que se fueron sucediendo a partir de 1810, hemos querido resaltar en nuestro programa las comunicaciones entre el Viejo y el Nuevo Mundo, con un constante trasiego de músicos, partituras e instrumentos. Para ello hemos seleccionado obras de compositores que marcharon de España o de los territorios españoles para establecerse en América, de otros, nativos, que se formaron enteramente allí, y también de autores cuya fama propició que sus obras fueran ampliamente difundidas y utilizadas en el nuevo continente, pese a no participar ellos mismos en el viaje.
El Grupo de música barroca “La Folía”, fundado en 1977 en Madrid con la finalidad de interpretar con instrumentos históricos el repertorio de los siglos XVI, XVII y XVIII, toma su nombre de la popular pieza de origen ibérico, conocida en España como Folía, en Italia como Follia y en Francia como Folies d’Espagne, cuya forma estuvo estrechamente ligada al quehacer musical del Barroco. Contando con un número variable de intérpretes en función del repertorio elegido, “La Folía” lleva a cabo una intensa labor en la recuperación y difusión del repertorio barroco, trabajando a menudo sobre temas monográficos y presentándose dentro y fuera de España, en las salas de concierto y festivales más relevantes. Ha dado conciertos en España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Turquía, EEUU, Méjico y en numerosos países de Oriente Medio, América Central y del Sur.
Orquesta de Cámara “The Brussels Virtuosi”
Esta agrupación internacional de jóvenes y dinámicos músicos se fundó en 1981 por iniciativa del flautista belga Marc Grauwels. Su primer concierto tuvo lugar con motivo del acto inaugural del “Festival Musical Internacional de Verano de la Ciudad de Bruselas 81”. La crítica fue unánime tanto para festejar el acontecimiento como para loar las grandes cualidades del grupo. Su nombre « The Brussels Virtuosi » tiene su origen en la idea de base de tocar las « Fantasías Brillantes » del XIX .
Durante los 25 años transcurridos, han recorrido el mundo con los solistas más destacados: S. Mildonian, N. Rota, D. Ouziel, V. Bogaerts, L. Dewez, M. Hallynck, A. Piazzolla, C. Bolling, D. Blumenthal, Y. Storms, R. v. Spaendonck, A. Lagoya, J. van den Hauwe, Michel Lyhiec...
Los Brussels Virtuosi han participado en numerosos festivales internacionales tales como : el Festival de Wallonie, de Flandes, de Hong-Kong, de Ravello, de Seúl, de Tokio... La Orquesta efectúa regularmente giras en España, en Alemania, Francia, Austria, Grecia, Italia, Japón, Corea, Estados-Unidos , Países-Bajos, Gran Ducado de Luxemburgo, Canadá. México, Venezuela... El grupo «The Brussels Virtuosi» ha grabado un número impresionante de CD’s, obteniendo un «prix du disque» editado por Hyperion y consagrado a la música de cámara con flauta de Mozart. En este CD se encuentra entre otras obras el maravilloso adagio y rondo K 617 con órgano de cristal. Este programa con Thomas Bloch forma parte del los numerosos programas originales del repertorio fuera de lo común, presentado por esta formación.
Teléfonos de contacto para alojamiento: 950 41 53 54 / 670 94 00 14